sábado

IRA, MI PECADO CAPITAL

La heroica ciudad seguia durmiendo la siesta, alojada en un confortable hotel de una remota capital del mundo nadie la conocía, su gato era su único aliado incondicional, protector angélico, transmutaba la rabia que me contenía y aunque las mandíbulas aún seguían apretadas eran la señal que me indicaba que el viaje aún no había terminado, quedaba mucho tela que cortar... retales inconexos de momentos llenos de RABIA.

Se me estaba desafiando, y esa provocación despertaba la bestia inocente que trataba de darme un sentido sarcástico a toda la trama de mi vida. Una voz interior  me susurraba consciente .-cuida de tu hígado, en tu cuerpo es el que se encarga de absorber esta emoción.-

.- ya, si lo sé, hago lo que puedo ( le replicaba yo).




                                                                                                   by           Ayren Mclain






ETERNO PRESENTE